Comienza el juego. Las fichas: las personas migrantes; el tablero, Šid, un pueblo serbio fronterizo con Croacia. Sólo hay una oportunidad y vives o mueres. Un juego que no es un juego, es la vida real de las personas migrantes y su intento de cruzar las fronteras en busca de asilo.

Serbia se convirtió, hace tres años aproximadamente, en uno de los países con mayor afluencia de personas migrantes. La cercanía a países como Croacia y la facilidad en cuanto al viaje -al margen de su dureza-, hace que sea uno de los territorios de paso para personas que intentan llegar a Europa central o a distintas partes del sur del continente, como Italia.

En una fábrica abandonada, a hora y media de Belgrado, se alojan algunos de esos migrantes. Conviven, hacen vida. Avisan cuando alguno va a ‘playing The Game’: jugársela e intentar cruzar la frontera. Si no hay éxito, se repetirá la partida.

Playing The Game

Las duchas son momentos relajados y distendidos. La organización da este servicio varias veces a la semana, por medio de un ingenioso sistema de bombas de agua y bombonas consiguen instalar duchas en la fábrica.

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