Creo que el mayor significado no es precisamente el hecho de enviar un mensaje al exterior, si no más bien el de que se trata de un mensaje enviado a nosotros mismos.

“La conexión cósmica”, Carl Sagan

Aroa y Eva están llegando en coche desde Sitges. Juanma está preparando la sala donde van a hacer la ceremonia. Antes de ello ha ido con su coche a la estación de Vilafranca, Marga estaba esperando y la casa queda a las afueras. Ella ha llegado temprano en el R4 que sale desde Plaza Catalunya. Han desayunado algo ligero por el pueblo. «Mejor no comer mucho», dice Juanma. También han hecho juntos varios recados: había que imprimir el formulario de bienvenida y la exoneración de responsabilidades. «Yo prefiero hacerlo así, siempre nos ha ido bien, pero uno nunca sabe», recuerda Juanma. Puro trámite, le dice a Marga. Han comprado tabaco de liar en el estanco. Están contentos con el día de hoy: nublado, gris, cerrado.

“Eso es bueno, así no tenemos tanta luz que nos moleste”, comenta Juanma en el coche.

“De un blanco inefable”, piensa Marga.

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La sala, que está en la segunda planta, tiene una ventana que va desde el techo hasta el suelo, y también una ventana que hace de puerta y conecta con la azotea. Hay que taparlas: suben varias mantas que son superpuestas con chinchetas. Buda, o quizá alguna famosa deidad hinduista quedan en el centro. Encienden los radiadores: llevábamos tres días de lluvia y eso se nota en una casa grande a las afueras de Vilafranca. Solo faltan los colchones y los cojines, las sábanas, el equipo de música, las velas, la silla, la probeta, el incienso, el palo santo y la bebida –sobre todo la bebida-.

Eva y Aroa llaman a Juanma, ya están en la ubicación que él les ha mandado pero no encuentran la casa. Sale a buscarlas justo a la esquina y los perros ladran. Lo hacen solo al principio, después se entregan. Son todo amor, dice Marga, nos estamos entendiendo mucho.

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Se saludan, hay varios abrazos, se sientan alrededor de la mesa que hace de salón-comedor y Juanma entrega el Formulario de Bienvenida que puede leerse así:

¿Cuáles son tus motivos para asistir a este retiro de autoconocimiento?

 

Persona 1, Eva: conocimiento de miedos, carencias

Persona 2, Aroa: ampliar mis capacidades (telepatía, etc.) / obtener respuestas / eliminar carencias / conocer a un guía

Persona 3, Marga: hacia ocho años que había conocido la planta en Brasil, sabía que quería volver a probar y sentí que era ahora

 

¿Qué esperas de la(s) sesión(es) que se llevará(n) a cabo?

P1: Algo bueno

P2: Que me abra el Camino del Conocimiento para ser más consciente y evolucionar y lograr mi misión

P3: Que me haga disfrutar y me conecte de nuevo

Marga, Eva y Aroa toman una manzanilla. Juanma, mientras, termina de revisar todo. Eva y Aroa son compañeras de trabajo en un restaurante de Sitges y es la primera vez que van a tomar ayahuasca. No están nada nerviosas, sienten que hoy es un buen momento. Eva tiene un pisito con balcón desde donde ve el mar y eso le encanta. Aroa está viviendo en Vilanova, y va y viene todos los días, tiene varios perros y los ama, son como sus hijos. Hace reiki, entre otras cosas, y eso se le da bien. Juanma es profesor de química en la Universidad de Barcelona, tiene un doctorado en Química Orgánica. Marga es psicóloga y hace ocho años probó la planta junto a la que ahora es su expareja. Siente que en este momento la necesita.

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La ceremonia es lo que sigue a la bienvenida y funciona así: los invitados eligen su lugar en uno de los colchones que están en el suelo, el facilitador o acompañador –como se le denomina a la figura del chamán en Occidente- da ciertas instrucciones y consejos. Habla de la postura más adecuada para facilitar el vómito. Ofrece bolsas blancas de basura y son colocadas a mano. Nuestro facilitador tocará música en directo -guitarra y voz-. Las invitadas están entusiasmadas, yo pagué mi entrada con concierto incluido, bromean. Habrá dos tomas durante la ceremonia: una se ofrecerá al principio y otra hacia la hora y media, ésta no siempre tiene porqué tomarse, sólo si la persona de verdad lo siente.

Las chicas se incorporan y toman la primera dosis: el sabor no es nada agradable –ya estaban prevenidas-. Es como si tragaras tierra mojada, piensa Marga. Aroa y Eva toman un pedacito de melón que Juanma ofrece, también un poco de agua. Esta primera dosis puede tardar desde quince minutos hasta una hora en hacer efecto. Nunca se sabe muy bien por qué pero cada ceremonia es única, dice Juanma que lleva más de año y medio en esto.

La ayahuasca es el resultado de la cocción de dos plantas que ingeridas por sí solas no tendrían ningún efecto. La  hoja, que puede ser de diferentes especies –Juanma utiliza mimosa-, es la que contiene el alcaloide que permite la acción psicoactiva: el DMT conocido como “molécula espiritual”. Se encuentra de manera natural en muchos organismos y también es producido por los humanos en una de las fases del sueño. La otra planta es el extracto que se obtiene de una liana que crece de manera natural en la selva amazónica. “Esta es la que abre las puertas para que la ayahuasca pueda entrar”, dice Juanma. Contiene IMAO: inhibidores que permiten la acción psicoactiva del DMT por vía oral y que también tiene propiedades antidepresivas.

Juanma dice: “Nosotros, con la ayahuasca que cocinamos, que es potente, servimos entre 30 o 40 ml, pero yo con 10ml, que es una cuarta parte, ya puedo tener un viaje y estar consciente para acompañar en los retiros. Y para empatizar con la gente, que es lo más importante”.

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Las velas están prendidas junto al incienso, los radiadores ya han hecho bastante efecto, los participantes están acomodados y aún siguen sobrando mantas y cojines. En el comienzo sólo existe el ruido de la lluvia y el rayo, este día es blanco inefable y qué bueno que aún se cuele entre las mantas, piensa Marga. En este, que es el tercer día de la lluvia más larga sucedida, vuelvo a la ayahuasca.

Lo que sigue al comienzo es un espacio en blanco o negro en que no hay nada. Sientes que hay una puerta a la que quieres llegar y también sabes que podrás cruzarla. Pero aun no puedes verla, no quieres abrir los ojos aunque aún puedes hacerlo. Finalmente los abres para sentir por entero este comienzo y algo te decepciona: es algo que enturbia lo real porque ya nada vuelve a ser cómo era antes. Pero, ¿acaso no era esto lo que estábamos buscando?

Juanma comienza a tocar la música, interpretará varias canciones que son conocidas como música medicina entre los ayahuasqueros. Las letras están escritas en un cuaderno de cuadriculas, como los que usábamos cuando íbamos la escuela, parece muy usado, las puntas están rotas y la tapa azul se desvanece.

La música medicina es uno de los pilares básicos de toda ceremonia o retiro de ayahuasca. En la lengua quechua se habla de icaros y, aunque esta palabra no tiene traducción al castellano, podría definirse como canto sagrado de poder chamanico que en un estado ampliado de consciencia ayuda a metabolizar visiones o trabajar en la autoexploración –algo parecido a los mantras en la tradición oriental-. Y tienen letras como la que sigue: ábrete corazón, ábrete sentimiento, ábrete entendimiento, deja a un lado la razón y deja brillar el sol, escondido en tu interior. Ábrete corazón, ábrete sentimiento… Este estribillo se repite por cuatro veces y ahí empieza todo.

Aroa se incorpora, lleva ya unos minutos con bastantes náuseas pero no consigue liberarse. Termina la canción y ella termina en vómito junto a la letra. Marga está pendiente de Aroa y también se incorpora: le abraza a la altura de las rodillas y le acaricia las piernas. Eva se gira y se siente tranquila. Ya se están encargando de su amiga y dice que está bien, que está super bien en realidad.

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Para mí todo es como la sensación de una pared, ¿no? Como una pared que se mueve con todos los colores… Sí… ¿pero tú no sientes  como que estás aquí y luego ya no, como que todo se conecta y luego ya no puedes estar? Yo siento como que somos todo y luego nada. Como que somos todo… y luego nada. Las chicas siguen hablando de las primeras sensaciones, todo burbujea para Aroa, la medicina ha empezado a hacer su trabajo. Juanma lo sabe y está tranquilo. Sigue interpretando icaros, siguiendo las letras que están en su cuaderno, a mitad de cada canción la voz empieza a vibrar. Siento que él es realmente un chamán, que la música le lleva, piensa Aroa. La música lo está siendo todo, me está ayudando mucho, le agradece Marga a Juanma.

Marga, en la primera canción, a los veinte minutos de iniciar la ceremonia, consigue superar las náuseas y tiene su primer viaje. Está con sus abuelos maternos, los dos habían fallecido años atrás. Siente mucho agradecimiento al verlos juntos. Están super bien, piensa. En el final del primer viaje sus abuelos se convierten en un río o una fuente de cintura para abajo. Es un río blanco hermoso con todos los colores, recuerda Marga.

 

A veces siento que me falta el aire para respirar y que las dudas me consumen en la fría oscuridad. A veces siento que el dilema de la vida se resuelve en un misterio que jamás me trae paz, y cuando ya estoy cansado de luchar y de exigir me entrego todo y algo pasa que me vuelve a acompañar. Y entonces me llega el amor…

Cada canción le lleva a un lugar o a un paisaje diferente, le permite revivir recuerdos y convertirse en animales. Está viendo un caracol enorme desde abajo, y puedo ver las partes nunca vistas, piensa. Siente el brazo de la muerte tendido desde el cielo y éste tiene la forma de un tronco en el que los dedos  son raíces y las lianas son tendones. Lo experimenta con paz, sabe que tiene que subir pero que le da tiempo despedirse de todas las personas que ha querido en su vida. Es consciente de que la ayahuasca sigue presente y le pregunta por sus miedos, dónde están sus miedos. No hay miedos por el momento, le dice la ayahuasca. Se recuerda esta mañana subiendo por las Ramblas, vas bien paso a paso, te está yendo bien, te va a ir bien, disfruta del camino, siente.

Eva y Aroa siguen juntas en su colchón. Van a tomar la segunda dosis, se sienten con muchas ganas y se incorporan rápido. Está siendo un viaje tranquilo para Eva, ella está muy metida en su viaje, disfrutando sola, que ella es así, nos dice Aroa. Eva asiente y sonríe. Aroa nos cuenta que todo le burbujea y que el viaje empezó cuando consiguió liberarse, que qué peso se ha sacado y que cómo se desdibuja todo. Se conecta con todo, está en todo: en todo el universo. Vuelven a tumbarse y Juanma sigue con la música.

Y a veces siento que estoy solo y me llega el amor y a veces no sé por qué lloro y me llega el amor y a veces siento que estoy triste y me llega el amor por no saber qué es lo que existe y a veces siento que me muero y me llega el amor y que me entrego a todo y algo pasa…

Marga no toma en esta segunda dosis, está a gusto en su viaje y siente que ya ha obtenido las respuestas. Eva se libera hacia el final, vomita, y llora y llora… Juanma está a su lado y le canta desde el suelo, Aroa le abraza, le agarra la bolsa, le ofrece pañuelos, Marga sabe que están juntas y eso le hace sentirse bien. Quitan algunas mantas, que entre un poquito de luz, piensa Aroa. Se incorporan en sus colchones, recogen las bolsas y se sientan junto a Eva en el suelo. Cuentan sus viajes y se entienden en todo.

¿Ha ido súper bien verdad?, se preguntan.

Totalmente, siente Marga.

Siento que he llorado y reído por mí y por todas las personas que no han podido llorar ni reír en mi familia, dice Eva.

Aroa pide un cigarrito. Juanma también quiere uno y Marga tiene de liar para los cuatro.

Han pasado menos de tres horas, fuera sigue lloviendo y los perros llaman a la puerta. Que entren, que entren, dicen todas. Juanma les abre, entran corriendo y se tiran encima de ellas. Qué bueno que llegaron, tenía muchas ganas de abrazarlos, dice Marga.

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Ayahuasca, sustancias psicodélicas y psicoterapia

Los retiros de ayahuasca son algo común en toda Cataluña. Para casi cada fin de semana pueden encontrarse anuncios en Facebook donde se ofrece ayahuasca bajo el título de retiros espirituales o de autoconocimiento. Por su parte, la psicología transpersonal, escuela de la psicología que se encarga de estudiar los estados ampliados de consciencia, tiene varios de sus referentes mundiales trabajando actualmente en Barcelona. Son estudios preliminares que se leen con cautela, pero ya hay resultados positivos sobre los beneficios de la ayahuasca y otras sustancias psicodélicas en determinadas patologías.

Para Iker Puente, doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, experto en psicología humanista y transpersonal y autor del libro “Investigación y psicoterapia psicodélica», el consumo masivo que se está haciendo de esta sustancia “puede acabar empañando la imagen positiva que la ayahuasca genere a raíz de todos los estudios científicos”. Sin embargo, es prudente también en estos términos ya que “todo está en estadios preliminares y sobre todo cada sustancia se relaciona con según qué tipo de condiciones psicológicas”.

El Dr. Iker Puente repasa las investigaciones realizadas durante los 60 y los 70, cuando aún no estaban prohibidas estas sustancias, y se encarga también del renacimiento de que se está produciendo en la actualidad.  Resume así: “el MDMA se está trabajando para el estrés postraumático, la psilocibina para la ansiedad y la depresión en personas terminales, también para el trastorno obsesivo compulsivo, adicción al tabaco, alcohol y cocaína, etc”. La ayahuasca, al no ser solo una sustancia, sino una combinación de dos plantas como mínimo, “hace que los estudios científicos sean mucho más difíciles. Aunque sí se han encontrado resultados preliminares positivos en el tratamiento de adicciones y depresión”, termina.

Por su parte, Débora González, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, y doctorada en Farmacología por el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona, trabaja en un estudio piloto que evalúa los beneficios de la ayahuasca en procesos de duelo complicado. “Lo más espectacular que hemos visto es que muchas personas tienen contacto con el fallecido, tienen un encuentro con la presencia, la energía o el alma, y en muchos casos les permite saber que están bien. Esto es una cosa que en nuestra sociedad no tiene cabida pero a mucha gente le preocupa de verdad: se preguntan por el bienestar del fallecido. Esto tiene un valor terapéutico muy importante para ellos”, cuenta la Dra. Débora González.

Se trata de crear un modelo de intervención terapéutica que trate el duelo complicado con dos herramientas: ayahuasca y respiración holotrópica. “A través de la catarsis emocional, el recuerdo, el repaso bibliográfico y el encuentro con el ser querido que producen estas herramientas se consigue que el duelo avance. Y aunque es muy pronto para lanzar resultados, porque aún no hemos terminado el estudio, estamos viendo efectos”, concluye la Dra.

“La ayahuasca depende de cómo y para qué la uses. Debe estar acompañada de un marco ritual o de crecimiento personal; si hay una preparación y una integración es una herramienta que puede ayudar a avanzar y mejorar los estados personales. Pero probablemente sea necesario englobarlo dentro de un proceso terapéutico”, concluye la Dra.