En Barcelona hay casi 3.600 personas que viven en la calle. Iván Torices es psicólogo de la Fundación Arrels, una entidad que se encarga de asistir y ayudar a las personas sin hogar de la capital catalana. «Vivir en la a calle es un impacto psicológico brutal, a veces supone perder la propia identidad, no saber quién eres realmente», asegura Torices.

Aproximadamente, un tercio de las personas sin hogar en esta ciudad ha recibido agresiones físicas y/o verbales. Situación que se agrava en el caso de las mujeres.