“Somos muchas haciendo fotografía a la altura de cualquier hombre”

Núria López Torres (Barcelona, España), es una fotógrafa documentalista y una de esas miradas necesarias en una profesión dominada por los hombres. Su visión sobre las identidades, su claro enfoque con perspectiva de género y su convicción en el reportaje en profundidad la hacen una de las documentalistas de referencia.

En una industria donde las mujeres siguen siendo una minoría como fuentes y como protagonistas de los relatos –a pesar de ser mayoría en los centros de formación- y, dónde, a medida que se avanza en los puestos de poder, la mujer deja de tener representación, es necesario reivindicar y conversar con las fotógrafas que han conseguido –o intentan- ganarse la vida con esta profesión.

¿Siempre te has centrado en temas de mujer y género?

Al principio era más jovencita y no tenía tanto dijéramos “una conciencia de género”. Fue después, cuando me relacioné con mujeres antropólogas, especialistas en género y activistas. Ahí empecé a adquirir una conciencia de género y pude ver que la sociedad y los temas debían analizarse con una perspectiva de género. Fue una cosa lenta en la que fui tomando consciencia.

¿Cuál fue entonces tu primer trabajo con esta perspectiva ya integrada?

Fue un trabajo que hice junto a Isabel Olgado, una gran amiga y una gran antropóloga que me ha enseñado muchísimo y de la que sigo aprendiendo. Hicimos un trabajo que se titulaba Amb sabates pròpies basado en retratos de diferentes mujeres: había dos personas transgénero -a raíz de ahí yo me inicié en mi trabajo sobre identidad de género, estas dos personas me ayudaron a comprender qué era-, dos prostitutas, una mujer musulmana, una mujer que había sufrido violencia de género… Un trabajo donde centrábamos la atención en las historias de vida de mujeres diversas que habían cogido las riendas de su vida y que habían tirado para adelante con las circunstancias determinadas de cada una. Eran, digamos, autónomas.

¿Crees que existe una brecha de género en la profesión periodística y en la fotografía? 

En la fotografía, no sólo la documental, sí que la hay. Siempre ha sido una actividad, como muchísimas otras, mayoritariamente masculina y aunque paradójicamente haya un número elevadísimo de mujeres fotógrafas y de estudiantes -parece que mayoritariamente hay más mujeres estudiantes de fotografía que hombres-, creo que todavía se va a tardar mucho en que haya una igualdad. Sobre todo porque los puestos  de poder, los que en el fondo dirigen este cotarro: editores gráficos, directores, directores de centros expositivos, son hombres en su mayoría. Y si nos vamos específicamente a la fotografía documental, al fotoperiodismo, más todavía, porque el fotoperiodismo siempre ha estado muy vinculado a temáticas de conflicto, identificado con un perfil de hombre, aventurero…

¿Crees que ha habido un cambio en la historia? Respecto a la visibilización de la mujer en el trabajo fotoperiodístico ¿Existe una necesidad de cambio?

Desde los años 80 hasta la actualidad sí que ha habido un cambio; hay muchas mujeres que están haciendo fotografía documental, pero considero que queda todavía. En festivales, en conferencias, los ponentes son en su mayoría hombres… ¿y qué pasa con las mujeres? Somos muchas haciendo fotografía documental de altísima calidad a la altura de cualquier hombre. Pero la sociedad está atravesada por un modelo patriarcal que la atraviesa en todos los sentidos y la fotografía no está excluida de esta realidad. Habrá más o menos avance, pero queda una brecha larga todavía.

¿Crees que debe existir una mayor concienciación respecto a la cuestión de género en la profesión?

Existe la iniciativa No sin fotógrafas, que están intentando hacer acciones para que esto se revierta. Están desarrollando una página web con una base de datos de al menos 100 fotógrafas para cuando se denuncien concursos o charlas donde sólo haya hombres, y digan «no, es que no hay mujeres de estos perfiles», puedan decir pues mira, aquí tenéis a todas estas profesionales que se dedican a la fotografía en los diferentes ámbitos. 

Retrato de Nuria López Torres

¿Por qué elegiste el fotoperiodismo como profesión?

No me gusta usar esa palabra para definirme, porque me encorseta. Me considero una fotógrafa documentalista y últimamente estoy intentando deshacerme de la palabra documentalista, imagínate tú… Es verdad que las temáticas que me interesan son sociales y antropológicas, relacionadas con la sociedad y con el ser humano. Es lo que yo quiero contar. Pero el fotoperiodismo te encorseta en temas de mucha actualidad y una manera muy determinada de contar: por eso no me gusta, por eso prefiero que hablemos de fotografía documental. 

Empecé a estudiar fotografía desde el instituto por medio de una asignatura optativa. Me gustaba lo de meterme en el laboratorio, era mágico hacer tus propias copias y que por medio de una cubeta saliera de golpe y porrazo una imagen, me pareció fascinante. Finalmente decidí estudiar fotografía y en el primer curso me di cuenta que lo que se me daba bien era hacer fotografía de temática social, reportajes. Hace unos días compartí una foto en el Facebook de una niña gitana, a la que le tengo mucho cariño. Fue mi primer trabajo y fue sobre un asentamiento gitano. En el fondo la cámara era una excusa maravillosa para acercarme a determinadas realidades que de otra manera a lo mejor no hubiera sido tan fácil. Ese fue el inicio de mi amor con la fotografía documental.

¿Cuál es el trabajo que realmente te ha marcado, relacionado con el tema de la mujer?

Cada uno te marca de alguna manera o te aporta una cosa, pero si tuviera que quedarme con uno me quedaría con Hijas de ningún dios.

¿Cómo repercutió  este reportaje en ti? 

Te afirmas más todavía en las ganas de seguir contando historias… Cuando algo te afecta personal o emocionalmente aumenta tu compromiso con ese tema. A mí me afectó, lo pasé mal haciendo ese tema. Pero quieres seguir contando historias en otras partes del mundo, porque vamos a encontrar historias terroríficas de desigualdad hacia la mujer. Supuso reafirmarme en mi activismo y en mi feminismo.

Pero lo que quiero dejar claro es que no me gusta encasillarme, es decir, que parece que Nuria López sólo haga temas de mujeres, no, yo hago otros temas relacionados con la sociedad y con cuestiones que me interesan: la cuestión de la identidad como concepto general, no sólo de identidad de género. Estoy trabajando en un proyecto en Cuba y uno de los capítulos es sobre las regiones afrocubanas donde trabajo con el tema de la identidad africana dentro de la isla. A veces que te encasillen no es excesivamente bueno.

¿Crees que para el periodismo y la fotografía de investigación y documental es necesario vivir la historia en primera persona?

Cada uno tiene su manera de trabajar. Hay profesionales que son muy buenos fotógrafos y que tienen la facilidad, la facultad y el talento de conseguir fotos espectaculares y no penetrar tanto en la historia; y gente que en un momento dado sé que no hacen unas investigaciones en profundidad. Para mí uno de los placeres de este trabajo es documentarme: leer y meterme en la historia. Es mi manera de trabajar, no sé hacerlo de otra manera.

Yo ya no saco la cámara por el placer de hacer fotos sueltas, no me interesa, yo saco la cámara para hacer un proyecto, para contar una historia. Yo creo que eso es causa de esta sociedad, tu abres Instagram y son millones y millones de imágenes, muchas son grandes fotografías, pero estamos tan emborrachados, tan saturados, que han perdido valor.

// *Núria López Torres forma parte del colectivo fotográfico GEA PHOTOWORDS y ha dado luz al libro Sex and revolution in Cuba, un ensayo fotográfico que ahonda en la vida diaria de la comunidad LGTB de la isla. Sus reportajes han sido publicados a nivel nacional e internacional y han recorrido museos de todo el mundo.

Puedes ver su trabajo en http://www.nurialopeztorres.com/